Dr. Carlos Chaverra*

“De que le sirve ser un excelente pintor si no expone sus pinturas” reclamaba un profesor a su alumno para que fuera mas abierto y arriesgara exponer sus argumentos frente a otros estudiantes en sus clases. “Deja de un lado la timidez y el temor. El buen pintor no huye  de las críticas y siempre aspira a que su arte, no solo tenga belleza artística y significado, sino que trascienda los tiempos” explicaba el maestro a su abrumado discípulo.

Aunque el joven alumno no tenía más aspiración de momento a la de  simplemente pasar la materia, esta exhortación siempre lo acompaño y, ya entrado en años, lo llevo a cuestionarse si su curso por la vida  había sido acompañado de buenas pinturas que la gente  pudiera apreciar y si además  éstas podrían llegar ser merecedoras de tener el calificativo de “trascender los tiempos”. Concluyó que lo de trascender correspondería juzgarlo a los “críticos de arte” que juzgarían su vida y que por ahora aspiraría a que sus muchos o pocos talentos no entraran a la dudosa calificación de desperdicio.

Recordé esta historia al leer  la noticia de la muerte del genio del ajedrez Bobby Fisher. Este maestro americano no solo se convirtió en campeón mundial al vencer al ruso Boris Spassky en plena guerra fría sino que revolucionó al llamado deporte ciencia con sus partidas  consideradas “obras de arte” y que llevaron a que el ajedrez adquiriera una popularidad sin precedentes. Sin embargo, su espíritu contestatario y excéntrico lo llevó a cazar peleas por donde iba hasta terminar en el ostracismo en Islandia huyendo de las autoridades norteamericanas por hacer caso omiso a la prohibición impuesta por su país de jugar en la entonces Yugoslavia.

Fue la vida de Fisher un desperdicio? Pudo haber hecho más si no hubiera decidido esconder “sus pinturas” al decidir llevar vida de amargo ermitaño y de eterno peleador? Algunos dicen que sus partidas trascenderán siempre, otros argumentan que su liderazgo fue limitado, centrado en su voluminoso ego. Ejerció Fisher una buena mayordomía de sus talentos? Creo que a los que admiramos su genio ajedrecístico  nos queda el sabor de que hubiera podido ampliar el alcance de sus logros. Pero esto no es óbice para aprender de su ejemplo y animarnos a no desperdiciar las “obras de arte” que todos estamos en capacidad de ofrecer.

*El Dr. Carlos Chaverra es Economista, casado, 2 hijos, actualmente es  Gerente General- Promisión S.A. , además  Profesor Introducción a la Gerencia- Diplomado Universidad Pontificia Bolivariana/ Universidad Autónoma Bucaramanga UNAB y Columnista Vanguardia Liberal, donde publicó este artículo en su columna semanal.

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Escrito por Arturo Andrade

El Pastor Andrade conoció al Señor Jesús como su
salvador en el año 1985, está casado con Gloria
Stella Buendía y tienen tres hijos, Gabriel Esteban,
Camilo Andrés y Manuel Alfonso.
Actualmente es el pastor principal de la Iglesia Cristiana Carismática Cuadrangular en el barrio Cedritos de Bogotá, Colombia.